Hay quienes piensa que ser amigo es tener que decirle a la otra persona que todo lo que hace está bien. Bueno, es lo que piensan, pero en realidad ser amigo es saber aceptar a las personas con todos sus defectos y virtudes y al mismo tiempo tener la valentía de poder decirle que ha cometido un error o que está equivocado sobre tal o cual asunto.
Debemos ser capaces de poder ver más allá de un simple compañerismos -al que confundimos como amistad- para poder forjar una relación fuerte con esa persona, pues llegado un momento la confianza será lo único que ambos tendrán. Imáginate, que una persona a la que tú crees tu amigo -en el amplio sentido de la palabra- traiciona la confianza que habías depositado en él. Tú le habías contado algo íntimo y él simplemente lo riega como un chimos cualquiera entre todos tus conocidos, convirtiéndote en el hazmerír de todos.
Los amigos son las personas más importantes, claro está después de la familia, y por ello debemos comenzar a valorar esa palabra, pues no es algo simple asumirla como tal. Por eso antes de decir que tal persona es tu amiga, primero debes aprender a conocerla y traducir su comportamiento, así como al mismo tiempo tener la certeza que sabrá valorar la confianza que depositas en él. Por eso siempre se dice, amigos son pocos y compañeros muchos.