martes, 29 de enero de 2008

EL BESO

Con candoroso embeleso
y rebosando de alegría
me pides morena mia
que te diga: ¿qué es un beso?

Un beso es el eco suave
de un canto, que más que canto
es un himno sacrosanto
que imitar no puede el ave.

Un beso es el dulce idioma
con que se hablan dos corazones,
que mezclan sus impresiones
como las flores su aroma.

Un beso es... No seas loca...
¿porquë me preguntas eso?
¡junta tu boca a mi boca
y sabras lo que es un beso!


POEMA DE FEDERICO BARRETO

miércoles, 23 de enero de 2008

En el cielo

Hoy el cielo y la tierra
me sonríen,
hoy ha entrado al fondo
de mi alma el sol,
hoy la he visto
la he visto
y me ha mirado,
hoy creo en Dios.

No es mío, pero para la ocasión es el ideal.
(Gustavo Adolfo Becquer)

sábado, 19 de enero de 2008

Olvidando tu aroma

Hoy desperté oliendo a ti. Queriendo desprenderme de ese aroma que me embriaga, queriendo arrancarme la piel que está impregnada de tu aroma. Quiero desprenderme de ti y continuar mi camino, pero el olor de tu piel aún lo percibo, aún lo siento y eso me atormenta y tú lo sabes.
No sé porqué desperté oliendo a ti. Pero debo decirte que es una experiencia que hubiera querido repetir una y otra vez antes de nuestra separación. Ahora lo que quiero es olvidarte y enfrentar nuevos retos que no me recuerden a ti.
Quiero despertar y creer que todo lo vivido sólo fue un hermoso sueño y no la tortura que me tocó vivir. Recordar como grato el día que nos conocimos. Tú estabas sentada en un banco de la universidad en donde estudiábamos y me acerqué a ti con la excusa de preguntarte en donde se ubicaba la oficina del decanato. Me miraste, creo un segundo y extendiste tu mano hacía una oficina y me dijiste: ahí. Sentí vergüenza en ese momento, pero luego te levantaste y me acompañaste. Cruzamos unas cuantas palabras, pero fueron suficientes para saber que pronto nuestros destinos se cruzarían nuevamente.
Eras una mujer difícil de complacer, pero con el paso de nuestra relación logré descubrir que no se necesitaban grandes cumplidos para hacerte feliz. Te contentabas con una llamada telefónica en la que siempre te preguntaba: ¿Alguna vez te he dicho que te quiero? No, me respondías y casi inmediatamente te replicaba diciéndote: Te quiero. Suspirabas y contenta y satisfecha de saber lo mucho que te quería me decías bye y colgabas.
No sé que nos pasó. ¿Tú lo sabes? Pues por más que pienso y busco en qué fallamos, no encuentro la respuesta.
A veces quiero recodarte lo que te dije cuando por primera vez te revelé el amor que te profesa, pero me rehuso. Sabes que fue sentido y sincero, pues aún recuerdo que lloraste de alegría al saber de mis sentimientos. Por última vez te las recuerdo:

El momento para ser feliz
es ahora
El lugar para ser feliz
es aquí
La forma para ser feliz
es contigo.

Creo que es hora de despedirme de todos esos gratos recuerdos y empezar. Ya no quiero seguir despertando oliendo a ti, pues sufro demasiado y ya no quiero más dolor.

viernes, 4 de enero de 2008

Confesiones de una pulga: La derrota

Silvana estaba tendida en su cama llorando. No entendía porqué, pero lloraba como una niña completamente desconsolada. Inesperadamente sonó su teléfono y ella no contestó. Lo dejó timbrar más de una vez, hasta que a la quitan vez respondió y se quedó callada. Se escuchaba la voz de un hombre que le hablaba y le suplicaba le respondiera.. Después de unos segundos por fin Silvana dijo algo: ¡Por qué no te mueres! Déjame en paz y acto seguido colgó el teléfono. Segundos después el fono timbro nuevamente y ella respondió iracunda, pero luego se quedó callada. No era el sujeto que le rogaba, sino una de sus amigas. Le decía que debía estar tranquila que todo debía terminar, que el juego se había salido de las manos y que todo debía terminar. En algo la pequeña Silvana estuvo de acuerdo, el juego se había salido de sus manos, pero no quería que terminara. Quería continuar pues decía había perdido y una derrota con su propio juego no lo podía aceptar.
Recién en ese momento revelaba el nombre del sujeto que la asediaba. Su nombre era Jorge, un tipo que estudiaba en la escuela contigua a la suya y que le había confesado su amor. Ella en realidad no lo quería, pero había apostado con sus amigas que podía llevarlo al máximo de excitación sin tener la necesidad de tener relaciones sexuales. Por muchas semanas tuvo un éxito total, pero no había contado que aparecería una dura competencia y más aún de alguien a la que ella había catalogado como simplemente un híbrido, pero uno que supo sacar provecho de todo el trabajo que ella había hecho con Jorge. Lo había conquistado, lo había calentado y ella misma se encargó de alejarlo con sus frivolidades. Lo peor de todo es que expuso todas sus armas y no tenía como contraatacar. Sus intentos habían sido vanos y había estado llorando porque en el último de sus intentos, confrontó en medio del patio del colegio a Jorge y Cecilia (la mujer que se metió en su camino) y perdió delante de todos.
Cecilia era una mujer que había pasado desapercibida, pero al estar con Jorge todos la comenzaron a ver. Silvana nunca sospechó que su alejamiento progresivo era porque Cecilia le daba lo que el necesitaba, la seducción, el amor que estaba buscando. Pero lo que más le había dolido, era que era “mujer invisible” le haya ganado una partida tan importante. Y más aún que no era una niña bien como ella. Pero en algo si le daba crédito, que la muchacha tenía todo bien puesta en cada parte de su cuerpo.
Durante la confrontación Silvana había exigido a Jorge que elija en ese momento. Él le pidió calma y hablar en otro lado, pero ella muy confiada de ganar, no aceptó. Fue entonces que vino la gran respuesta. Jorge la miró fijamente y le dio la espalda caminando hacia Cecilia. La escojo a ella, luego a brazo a CECI y la besó. Silvana salió corriendo hasta su casa en donde lloró y lloró.
Ahora maquinaba una venganza, pero de la que sus amigas no querían toma parte, así que la dejaron sola, llorando de rabia y también de impotencia. Ahora todos se preguntan qué hará. Simplemente no lo sé, pues volvió el siberiano en donde por fin pude sentirme como en casa.