martes, 25 de junio de 2013

El presente tema que les presento, es autoría de Lila Rosa Rivas Martino, poeta poco conocida, pero que quizá sea una de las mejores escritoras del Lambayeque y quizá del país.


El pan de los pobres

¿Has mirado en las tardes, bajo el sol, los trigales?
¡Cómo se alzan! ¡Qué bellos! Son como algo soñado,
y al mirarlos de lejos parece reales:
Son cual mar de oro y verde modulante, agitado…
¿Y has tenido en tu mano el fruto áureo y pequeño?
Yo no sé, siempre al verlo siento el alma poblada
de pasajes variados que enajenan el alma poblada
de pasajes variantes que enajenan  mi sueño….
¡Tiene un mundo de historias cada espiga dorada.
Es la vida del hombre cuando en pan transformada
va adornando una mesa o llenando una mano,
es su historia más bella. Es la historia callada
donde el hombre revive su dolor más humano….
Tú que un día llenaste tus pupilas amantes,
bajo el sol de la tarde, como un mar de trigales
que al compás de las brisas se doblen cimbreantes
para alzarse de nuevo como lanzas triunfales….
Porque tú amas lo bello, has llorado al mirarlos,
yo también conmovida, yo también he llorado,
y las lágrimas tuyas al poder contemplarlas,
yo he llorado al silencio de amarguras pobladas…
Porque al ver una espiga, más allá veo un niño
que hartar quiero en mendrugos sus dos manos vacías,
o una mesa apagada, toda ausente de aliño,
que reclama el pan nuestro de sus pálidos días…
            ¡Es el pan de los pobres: caro pan de colores
            hecho a fuerzas de penas con la sal de mis llantos,
            tras de fríos y angustias, tras amargos sudores…
            ¡Ay el pan de los pobres, triste pan de quebrantos!
Cuántos brazos tendidos implorando a los cielos
lo reclaman ansiosos con su fe siempre nueva.
¡Ay el pan de los pobres! Amasado de anhelos,
caro pan que al probarlo nos redime y renueva.
            Cuando mires de nuevo los trigales dorados,
            y a su influjo hechicero al llorar te recobres,
            piensa al fin en la historia de tus tallos alzados
            que es la dulce plegaria de ese pan de los pobres.
                        (De Lila Rosa Rivas Martino).