Caminé día y
noche, caminé para acercarme más a ti,
camino sin freno,
sin medida ni consecuencia,
sólo caminé para llegar
a ti.
En esa ida sin
venida encontré a los que quería,
pude ver y
conversar con el alma de papá
y me contó
algunos secretos.
Me susurró al oído y me dijo: sigue caminando,
no quiero revelar
lo dicho, ahora es mi secreto.
Y seguí
caminando día y noche sin freno
hasta lograr
alcanzar el inicio del horizonte.
Estoy cansado,
agotado y mis pies no lo saben,
lo saben mis zapatos
rotos y desgastados
que ya poco
pueden proteger mi andar.
Ya estoy cansado
pero mi andar no se detiene
quiere seguir
hasta llegar al final del camino
para lograr el
horizonte y alcanzar la luz
antes que se
desvanezca.
Caminé, caminé
día y noche sin descanso
y no pude
encontrarte.
Caminé hasta el
borde del fin del mundo,
hasta donde el
cielo y la tierra se une
por la caída
inmensa de una cascada
y no te encontré.
Mi camino se hizo
largo y tedioso
pero al final me
cansé y me detuve
y fue cuando al
final te alcancé.