Los amigos, los compañeros, los amantes, los esposos, cuando por primera vez se lanzaron una mirada creyeron estaban conociendo a una persona de corazón puro, pero con el paso de los días se fueron dando cuenta que ese corazón puro, del cual se enamoraron o se encariñaron como amigos, no era lo que ellos creían.
El corazón puro que los cautivó se había tornado turbio y ya no era la persona que ellos creían. Qué desilusión. Qué pena llena el corazón de todos los que creyeron en alguien y al final se sintieron decepcionados. Nos pasa a todos, me pasó a mí, pero he comprendido que ya no debo ser tan confiado como no era hace algunos meses. Fui traicionado por una amiga, por una compañera y por una amante. Me cambió fácil. No le fue muy difícil, como tampoco lo es para mí en este momento el arrancarme de mi mente su imagen, aunque para ser sincero quiero guardarme los gratos y pocos momentos que pasamos juntos. Todos me dijeron, ten cuidado y no les escuché, como tampoco escuché a mi instinto que me decía aléjate de ella porque te va a ser daño, pero no lo hice y al final terminé golpeado y con mucho dolor. Son gajes del oficio y hay que seguir adelante.
No pensé que cayera tan fácil engañado por un corazón al que quería entrar de lleno, con zapatos y todo, y no pensé que al final me sintiera como esos idotas que dicen que se van a matar porque la enamorada los dejó: desdichado, con la excepción que nunca intentaría matarme. Llevo la procesión por dentro e intento seguir adelante. Ese corazón engañoso me causó dolor, pero espero que otro me devuelva la alegría plena que estaba sintiendo y que ahora es a medias.
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