viernes, 28 de noviembre de 2008

El sueño

Son las ocho de la noche y estoy saliendo del trabajo y durante todo el día estuve inquieto por un sueño que tuve. Soñé contigo, aunque no lo creas. Caminábamos conversando de no sé que tema y de pronto me tomaste de la mano. Sentí que estabas un poco nerviosa, pues temblabas un poco. Me mirabas fijamente y por un momento recordé que esa escena era un viejo recuerdo de los buenos momentos que pasamos juntos.
Nuestra caminata continuó por varios minutos pero sin rumbo definido. Todo era perfecto en ese instante. Sólo éramos tú y yo. Fueron recuerdos intensos y felices, a los que me aferré luego de nuestra abrupta separación. Recuerdo que esa noche antes de despedirnos me preguntaste hacia dónde viajábamos en esta relación, y mi respuesta fue sencilla, quizá trillada, pero fue sincera y de corazón: hacia la felicidad, te dije; y nos abrazamos y besamos por un largo rato. Era el paraíso.
Mientras caminaba hacia mi casa, ese recuerdo aparecido en mis sueños, me puso incómodo, creí que había superado todo lo vivido contigo, pero el volverte a ver, removió todo ese viejo sentimiento que no he podido arrancar ni de mi cerebro y corazón. Sigue presente y por más que quiero borrarlo, me sigue atormentando. ¿Qué me pasa?, me pregunto y simplemente no halló respuesta que me pueda consolar.
El verte otra vez, abrió viejas heridas. Con tu cruel belleza me sigues atormentando. ¿Qué me pasa?, vuelvo preguntarme, y simplemente me resigno a pensar que sigo marcado por tu presencia, por tu ausencia, por los recuerdos, por tu querer y abandono. Me rehúso a seguir siendo esclavo de aquellos recuerdos. Me rehúso a continuar marcado por tu amor y desamor. Me rehúso a seguir perdido y no encontrar el camino hacia un puerto definitivo. Ya no quiero estar a la deriva. Quiero buscar nuevas oportunidades y alejarte de mí. Ya no quiero que me atormentes, quiero dejar de pensar en ti y empezar a construir nuevos caminos.
La caminata se me hizo corta. En un abrir y cerrar de ojos me encuentro frente a la puerta de mi casa. En ese instante no actúo de manera automática. Llevó una de mis mano a mi bolsillo, saco mis llaves y abro la puerta. Ya dentro, sentado con una taza de café en la mano, sigo pensando en lo mismo y me digo que es necesario que deje de atormentarme con ese viejo recuerdo. Me doy ánimos y veo la necesidad de dar la vuelta a la página y seguir adelante y así lo decido.
Hoy voy a soñar con algo bonito y diferente. Voy soñar que soy feliz

No hay comentarios: