JUEGOS DE NIÑO
Cada vez que apareces
entre bellas madreselvas,
un deseo reprimido
encadena mis penas;
siento ahogar el grito
alterándome la calma,
pero retengo el sollozo
aunque me quemen las venas.
¿Te acuerdas que cuando niños
formamos una familia?
tú la amorosa madre
yo el padre bondadoso;
tus muñecas nuestras hijas
que dormían en mis brazos,
de esos inocentes juegos
queda el recuerdo amoroso.
Hoy caminas primorosa
prendida de otro brazo,
y niños de carne y hueso
te están llamando: mamá;
¿por qué agachas la cabeza
cuando pasas a mi lado?
no sé porque me parece
que soy su real padre.
SORTILEGIO
Al final de nuestro tiempo
no podremos encontrarnos,
el espíritu encarnado
volverá en señal de reto;
una corona de luto
colocada en el pecho,
reposará en silencio
añorando lejano beso.
Nos amamos hasta el llano
con locura infinita,
abrazando la alegría
y delirante sortilegio;
un egoísmo letal
circulante remolino,
la mordaza que silencia
del amor el misterio.
Sin embargo me adhiero
a lo que fui y lo que soy,
pesar que conmueve
atisbos de remordimiento;
fuerza y fe en mis vivencias
Cristo es mi testigo,
recóndito amor profano
en volátil pensamiento.
AMOR DE BRISA
Ruge en tus labios
el viento tempestuoso;
y en sus manos vacilantes
filtra la sombra del cielo;
fuga la oscuridad
presintiendo a la ola,
su beso muere en la arena
entre llanto y desconsuelo.
Es hora de cavilar
sobre el destino errado,
inmolación del deseo
en el canto que acaricia;
es hora de despertar
y asumir el desencanto,
el alma se ha congelado
sin el amor de la brisa.
Pero estamos mirándonos
sin testigos ni lamentos,
que cambió tu vida
y también cambió la mía;
algo torció los caminos
algo despertó los sueños,
sólo lágrimas ajenas
afloran en este día.
Poema 1
Blanca tu mano
blancos tus besos,
blanco el amor
guardado en el tiempo;
blanco el secreto
que tú y yo sentimos
blanco tu rostro
en mi pensamiento
Poema 11
No, por favor, esta noche
No reproches mi enojo,
Sólo por esta vez
Aparentemos amarnos;
Quiero escuchar que eres mía
Sin barreras ni espacios,
Y que en crisol furtivo
Nuestro amor comulgamos.
Poema 17
Tuve un sueño horrible
y desperté llorando,
te vi muy lejos de mi
y otro iba a tu lado;
convulsioné enfurecido
maldiciendo y golpeando
el sudor me despertó…
recordé que estaba soñando.
entre bellas madreselvas,
un deseo reprimido
encadena mis penas;
siento ahogar el grito
alterándome la calma,
pero retengo el sollozo
aunque me quemen las venas.
¿Te acuerdas que cuando niños
formamos una familia?
tú la amorosa madre
yo el padre bondadoso;
tus muñecas nuestras hijas
que dormían en mis brazos,
de esos inocentes juegos
queda el recuerdo amoroso.
Hoy caminas primorosa
prendida de otro brazo,
y niños de carne y hueso
te están llamando: mamá;
¿por qué agachas la cabeza
cuando pasas a mi lado?
no sé porque me parece
que soy su real padre.
SORTILEGIO
Al final de nuestro tiempo
no podremos encontrarnos,
el espíritu encarnado
volverá en señal de reto;
una corona de luto
colocada en el pecho,
reposará en silencio
añorando lejano beso.
Nos amamos hasta el llano
con locura infinita,
abrazando la alegría
y delirante sortilegio;
un egoísmo letal
circulante remolino,
la mordaza que silencia
del amor el misterio.
Sin embargo me adhiero
a lo que fui y lo que soy,
pesar que conmueve
atisbos de remordimiento;
fuerza y fe en mis vivencias
Cristo es mi testigo,
recóndito amor profano
en volátil pensamiento.
AMOR DE BRISA
Ruge en tus labios
el viento tempestuoso;
y en sus manos vacilantes
filtra la sombra del cielo;
fuga la oscuridad
presintiendo a la ola,
su beso muere en la arena
entre llanto y desconsuelo.
Es hora de cavilar
sobre el destino errado,
inmolación del deseo
en el canto que acaricia;
es hora de despertar
y asumir el desencanto,
el alma se ha congelado
sin el amor de la brisa.
Pero estamos mirándonos
sin testigos ni lamentos,
que cambió tu vida
y también cambió la mía;
algo torció los caminos
algo despertó los sueños,
sólo lágrimas ajenas
afloran en este día.
Poema 1
Blanca tu mano
blancos tus besos,
blanco el amor
guardado en el tiempo;
blanco el secreto
que tú y yo sentimos
blanco tu rostro
en mi pensamiento
Poema 11
No, por favor, esta noche
No reproches mi enojo,
Sólo por esta vez
Aparentemos amarnos;
Quiero escuchar que eres mía
Sin barreras ni espacios,
Y que en crisol furtivo
Nuestro amor comulgamos.
Poema 17
Tuve un sueño horrible
y desperté llorando,
te vi muy lejos de mi
y otro iba a tu lado;
convulsioné enfurecido
maldiciendo y golpeando
el sudor me despertó…
recordé que estaba soñando.
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