martes, 23 de enero de 2018

Son sólo cuatro

1

Me gustaría ser libre por una sola vez en la vida.
Sin ningún tipo de ataduras:
trabajo, compromiso, amor, facturas, horarios,
la responsabilidad en sí.
Me gustaría ser libre
como cuando niño corría por todos lados
provocando caos y destrozos,
provocando la risa de mis padres y a veces la ira.
Me gustaría ser libre de nuevo
para recorrer, de manera etérea, el planeta
y en él encontrar la verde esperanza
qué tanto añoró mi padre.
Una sola vez, una sola vez libre
consciente de lo que busco
y mucho más alegre de lo que encuentre.


2

Dime mujer, quién ocupa mi lugar
quién calienta tu cama
y te espera despierto para acurrucarse
entre tus brazos y dormir arrullado
por los latidos de tu corazón.
Dime mujer, quién ahora vela tu sueño
quién ahuyenta de tu lado esos malos sueños
y se convierte en tu ángel de la guarda.
Dime mujer, quién te hace feliz
quién se atreve a intentar
borrar de tu memoria
esos bellos recuerdos de nosotros.
Dime mujer, quién te ha convencido
de que ya no me amas,
y que quieres dar vuelta a la página
para terminar nuestra historia.
 Dime, ¿aún me amas?
No lo niegues, lo sé.

3

Quisiera que acabara el día
para correr hacia donde estás.
Quisiera poder extender mis brazos
para alcanzarte donde estés.
Quisiera que una vez más estuvieras a mi lado
para poder despedirme de ti
y decirte cuánto te extraño.
Quisiera poder arrullarte una vez más
como cuando eras pequeño
y te quedabas dormido en mis brazos.
Eras mi ángel y yo tu guardián
eras mi complemento perfecto,
mi razón de ser.
Ahora no estás, te has ido a un viaje sin retorno
en el que espero algún día poder alcanzarte
para que juntos tomados de la mano
podamos vivir los momentos que nos fueron arrebatados.
Quiero que sepas que no dejaste vacío mi corazón
que lo dejaste como si fuera una copa llena del mejor vino
que endulzó con tus recuerdos mi vida.



4


Soy  culpable de quererte
de pensar que transitábamos por el mismo camino,
Soy culpable de equivocarme
y de creer que los dos podíamos ser felices.
Soy culpable de ser un crédulo empedernido
pues me creí cada uno de tus cuentos
los que al final siempre nos alejaron.
Soy culpable de intentar hacerte feliz
y de que tú no lo aceptaras.
Soy culpable de amarte con desenfreno

y también de dejarte partir.

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