Hoy te vi por primera vez. Eras tan pequeño dentro del
vientre de tu madre que parecías un maní. Recién te estabas formando y ya eras
parte de mi vida. Aún no sé que serás, pero lo único cierto es que pronto,
dentro de unos meses, estarás en mis brazos, seguro y protegido.
Has cambiado mi vida, pues ansío poder ser parte de todo tu
crecimiento y formación. Ansío verte crecer y formar, y poder ir descubriendo tus
ojos, boca y nariz. También tus orejas y esas pequeñas manitas que en algún
momento podrán abrazarme, y esos pies a los que les enseñaré a caminar.
No quiero saber cuál será tu sexo, quiero que sea una
sorpresa. Quiero tener que adivinar cómo serás, imaginarme como será su
habitación en nuestra casa. Quiero poder tener esas dudas de cuál cuna comprar
y que tipo de ropita comprar para los primeros días después de tu nacimiento.
Quiero sentir esa angustia y tener esa disyuntiva de tener que esperar a saber
si eres varón o mujer. Quiero que sigas iluminando mi vida y arrancando de mi
rostro una sonrisa que demuestre lo feliz me haces. Quiero ver como pateas o
estiras dentro del vientre de su madre y quiero al final poder abrazarte y
darte un beso en la mejilla para decirte buenas noches mi amor, sueña bien y
con los angelitos.
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