Silvana estaba tendida en su cama llorando. No entendía porqué, pero lloraba como una niña completamente desconsolada. Inesperadamente sonó su teléfono y ella no contestó. Lo dejó timbrar más de una vez, hasta que a la quitan vez respondió y se quedó callada. Se escuchaba la voz de un hombre que le hablaba y le suplicaba le respondiera.. Después de unos segundos por fin Silvana dijo algo: ¡Por qué no te mueres! Déjame en paz y acto seguido colgó el teléfono. Segundos después el fono timbro nuevamente y ella respondió iracunda, pero luego se quedó callada. No era el sujeto que le rogaba, sino una de sus amigas. Le decía que debía estar tranquila que todo debía terminar, que el juego se había salido de las manos y que todo debía terminar. En algo la pequeña Silvana estuvo de acuerdo, el juego se había salido de sus manos, pero no quería que terminara. Quería continuar pues decía había perdido y una derrota con su propio juego no lo podía aceptar.
Recién en ese momento revelaba el nombre del sujeto que la asediaba. Su nombre era Jorge, un tipo que estudiaba en la escuela contigua a la suya y que le había confesado su amor. Ella en realidad no lo quería, pero había apostado con sus amigas que podía llevarlo al máximo de excitación sin tener la necesidad de tener relaciones sexuales. Por muchas semanas tuvo un éxito total, pero no había contado que aparecería una dura competencia y más aún de alguien a la que ella había catalogado como simplemente un híbrido, pero uno que supo sacar provecho de todo el trabajo que ella había hecho con Jorge. Lo había conquistado, lo había calentado y ella misma se encargó de alejarlo con sus frivolidades. Lo peor de todo es que expuso todas sus armas y no tenía como contraatacar. Sus intentos habían sido vanos y había estado llorando porque en el último de sus intentos, confrontó en medio del patio del colegio a Jorge y Cecilia (la mujer que se metió en su camino) y perdió delante de todos.
Cecilia era una mujer que había pasado desapercibida, pero al estar con Jorge todos la comenzaron a ver. Silvana nunca sospechó que su alejamiento progresivo era porque Cecilia le daba lo que el necesitaba, la seducción, el amor que estaba buscando. Pero lo que más le había dolido, era que era “mujer invisible” le haya ganado una partida tan importante. Y más aún que no era una niña bien como ella. Pero en algo si le daba crédito, que la muchacha tenía todo bien puesta en cada parte de su cuerpo.
Durante la confrontación Silvana había exigido a Jorge que elija en ese momento. Él le pidió calma y hablar en otro lado, pero ella muy confiada de ganar, no aceptó. Fue entonces que vino la gran respuesta. Jorge la miró fijamente y le dio la espalda caminando hacia Cecilia. La escojo a ella, luego a brazo a CECI y la besó. Silvana salió corriendo hasta su casa en donde lloró y lloró.
Ahora maquinaba una venganza, pero de la que sus amigas no querían toma parte, así que la dejaron sola, llorando de rabia y también de impotencia. Ahora todos se preguntan qué hará. Simplemente no lo sé, pues volvió el siberiano en donde por fin pude sentirme como en casa.
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