Le conté que la amistad hoy en día era algo muy peligroso,
que ya no era como antes cuando uno brindaba su amistad de manera incondicional
y non terminabas siendo traicionado o usado por quien creías era tu amigo.
Ahora debías ser más cauteloso, más racional antes de decidir si esa persona
vale o no la pena tener tu amistad.
Me contó que uno de los que consideraba uno de sus mejores
amigos lo había arruinado. Que con engaños le hizo asumir que ambos debían
afrontar, pero que hoy en día enfrentaba sólo pues su gran amigo había viajado
a otro lado y no lo apoyaba con esa obligación. Es una lástima, pensé en ese
momento, pero luego recordé que me sucedió algo similar, no tan grave pero
similar y sólo atiné a decirle que debía seguir adelante, que debía darle
vuelta a esa página, intentar recuperarse los más pronto posible para que no lo
afecte más y su familia no resulte perjudicada.
Después de eso pensé que era una persona afortunada y que ya
no tenía más esa clase de amigos y que ahora podía dormir tranquilo. Creo que
con el paso de los días, mi pata sabrá entender eso y conciliará el sueño con
facilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario