*Pescador santarroseño cayó de barco español cuando realizaba faenas de pesca. Esposa de víctima viajó a Lima para enrumbar a la Madre Patria. Hijo de desaparecido reza por que lo encuentren con vida.
Viajó cargado de esperanza y con las ganas de trabajara para sacar adelante a su familia. Pero la desgracia lo alcanzó. Rigoberto Quesada Vargas, de 48 años de edad, viajó hace un mes y quince días a España y empezó a trabajar para la empresa pesquera Trans Ángel.
Ayer por la mañana salió de puerto Combado, en Madrid, para realizar sus labores de pesca. Rigoberto, era el encargado del garete, que es un cable que se lanza al mar para la pesca. Al parecer éste se habría enredado en las piernas del hombre del mar, lo que provocó cayera al océano sin que ninguno de sus compañeros lo pueda rescatar.
En forma inmediata, alertaron a las autoridades portuarias quienes iniciaron la búsqueda del pescador sin que lo puedan encontrar.
Según contó su hijo Jean Paul Quesada Ávila (10), su único hijo, Rigoberto era un hombre aventurero y después de haber trabajado en faenas de pesca en Uruguay y Chile, decidió probar suerte en España por lo que se contactó con varios de sus amigos que trabajan en el país ibérico y logró conseguir un trabajo estable.
Hace un mes su viaje se hizo realidad y desde entonces ha trabajado con ahínco para poder sacar adelante a su familia. “Mi padre era una buena persona, no es justo lo que estamos viviendo. Me llamaba todos los días para conversar y para hacerme saber que estaba bien, ayer fue el último día que me llamó y me dijo que iba a salir al mar. Le deseé suerte y le pedí se cuide. Nunca pensé que no lo iba a ver nunca más”, dijo el pequeño quien en todo momento se mantuvo sereno esperando noticias de su padre, pues mantiene la esperanza que lo encuentren con vida.
AVISO EN LA MADRUGADA
A las cinco de la mañana, la familia Quesada Ávila fue despertada por su vecina Laura Bernal. Por un momento Santos Marcelina Ávila Liña, pensó que algo malo le había pasado. Pero al ver a los ojos a Laura supo que le tenía malas noticias.
Le dijo que su hijo Carlos, compañero de trabajo y barco de Rigoberto, la había llamado para darle una mala noticia. El corazón de Marcelina se aceleró presintiendo malas noticias. “Carlos me ha llamado para decirme que Rigoberto ha sufrido un accidente y que está muerto”, refirió. Marcelina rompió en llanto y desesperada comenzó a intentar comunicarse con su esposo pero era imposible.
Ya de mañana funcionarios de la empresa para la cual trabajaba, le informó que debía viajar con suma urgencia a Lima pues allí la esperaban para que viaje a España y puedan recoger los restos del malogrado pescador cuando sea rescatado del mar.
Ellos salieron ayer a las ocho de la mañana vía terrestre a Lima y llegaron a la Capital de la República en la noche. Jean Paul reveló que su madre en la madrugada partiría a España para poder unirse a la búsqueda de su esposo.
ERA ANCHOVETERO
Rigoberto era natural de Cartavio, Trujillo y trabajó como cobrador para la Cooperativa Cartavio-Lima. Allí conoció a Erlan Rodas quien había sido electo de la Caleta santa Rosa en la provincia de Chiclayo. Por la amistad que los unió llegó hasta dicho puerto y trabajó como policía municipal. Luego se inclinó por la pesca artesanal en donde se convirtió en anchovetero. De eso hace ya 14 años y desde entonce no ha dejado de trabajar. Se especializó en la pesca de la anchoveta y su estreza en el garete fue lo que le permitió conseguir un puesto de trabajo en la empresa Trans Ángel.
Por el momento Jean Paul reza porque su padre aún esté vivo y que la búsqueda que han iniciado sus compañeros no cese hasta que lo encuentre. “Lo quiero de regreso y rezo porque lo hallen con vida. No sé que haría sin él, pues siempre ha sido mi sustento”, añadió.
Mientras tanto la familia había sido informado que varios de los barcos de dicha empresa, así como de la guardia costera buscaban los restos, pero sin tener resultados.
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