I
Duerme, duerme, duerme mi vida
que mis brazos te protegen
y mis ojos vigilantes
velarán por tu sueño.
No permitiré que nada
perturbe tu sueño y
espantaré a los demonios
con canciones de cuna
que mi madre me cantaba.
Duerme, duerme mi bien amado
que mis brazos te cobijan
te cargan con amor y
te arrullan con dulzura.
No le temas a la noche
ni la oscuridad que abunda,
pues mamá y papá están
a tu lado cuidando de ti.
Sueña lo que quieras,
canta lo que quieras,
grita tan fuerte como puedas,
pues tu voz atravesará
el viento y continentes
y todos podrán escucharla
y sabrán que eres mi hijo.
No le temas a la vida,
no le temas a la muerte,
pues la vida es para vivirla a plenitud
y la muerte para descansar lo vivido.
cuando llegue ese momento,
cerrarás tus ojos y
cuando exhales
tu último suspiro,
nos tendrás a tu lado.
Mamá y papá te llevarán
a un nuevo mundo
con un nuevo hogar donde vivir.
Llegarás a la casa de ensueño
sí, aquella que me describías
cuando aún eras niño.
Será un mundo nuevo
donde los segundos,
los minutos y las horas
no pasan.
El tiempo se detiene para admirar
la felicidad de una familia.
la felicidad plena de un padre
que carga en sus brazos
a su pequeño hijo,
lo protege con
con sus fuertes brazos
y vela de sus sueños
con los ojos bien abiertos.
II
Mi bien amada mujer,
recuerdas aquella vez
cuando nos miramos
por primera vez.
Ese día cuando mi
corazón dio mil vueltas
de felicidad,
y el vacío que existía
dentro de mí se llenó.
¿Qué nos ha pasado,
que ya no recuerdo
ese bello sentimiento?
Mi vida ha estado llena
de muchos altibajos
y tú muy bien lo sabes.
Tú te convertiste en mi soporte
en mi pilar principal de existencia.
Ahora, te has alejado y todo
vuelve a sentirse confuso
como era antes de conocerte.
Mi mente, desde que te conoció
te perteneció por completo.
Cada pensamiento era tuyo
y a cada instante sentía
el martilleo de tu nombre
en mi cerebro
que me convertía en tu esclavo.
¡Cómo te extraño vida mía!
¿Por qué te has ido de mi lado?
Es que acaso simplemente
¿has dejado de quererme?
III
Hoy desperté abrazado a ti
y supe que aún estaba vivo.
El olor de tu cuerpo
me devolvió la tranquilidad
de saber que me amabas.
Hoy desperté abrazado a ti
y me sentí el hombre
más afortunado del mundo,
pues soy el hombre
que goza de tus labios
y de tu cuerpo entero.
Que goza de los mimos
abrazos y caricias
que hasta al más recio
lo vuelven mantequilla.
Como no quererte
si conviertes mi cólera
en una simple rabieta.
Como no quererte
si me abrigas con tu serenidad
y me cuidas con tanto amor.
Hoy desperté abrazado a ti
y por primera vez
me sentí vulnerable.
Pues tú eres la medicina
que necesito para seguir
respirando,
para seguir sintiéndome
vivo.
IV
Canta esta mañana
como lo hacías ayer,
como cuando
nos sentíamos felices.
Canta esta mañana
mi dulce niña
que necesito oírte
para saber que
aún estás viva
y no me has
abandonado.
Canta mi vida
que si no lo haces
pronto estaré a tu lado
velando por tu sueño.
V
Uno, dos y tres
ríe otra vez.
Cuatro, cinco y seis
bésame una vez.
Siete, ocho y nueve
quiéreme por siempre.
Y finalmente diez,
nos alejamos otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario