“Fueron los celos, el saber que mi esposa me engañaba, lo que me llevó a cometer semejante atrocidad”, fueron las primeras palabras de Miguel Ángel Salinas Ramírez de 36 años de edad, ante los agentes de la Divincri luego que la mañana de ayer asesinó de siete puñaladas a su esposa y de nueve a su pequeña hija de cuatro añitos. Su hijastro al que registró como suyo, tuvo mejor suerte, pues fue rescatado por la dueña de la casa en donde vivía con su madre, quien lo encerró en una habitación mientras ella enfrentaba al homicida y llamaba a la policía para que los auxilie.
Todo empezó a las 5:45 de la mañana cuando Miguel Ángel llegó hasta la casa ubicada en la calle Próceres 349 de la urbanización Bancarios de Chiclayo, cuando apareció Miguel llevando de la mano a su hija Priscila Shander (4). Esto con la finalidad que Zadith Fiorella Delgado Vilca (34) le abra la puerta y pueda conversar con ella.
Tenía la intención de convencerla para que regresen a vivir juntos, pero ella no iba acceder y al final así sucedió. Casi cerca de las seis de la mañana, los vecinos escucharon una agria discusión. De lo que oyeron, pudieron entender que Zadith le pedía se vaya, pero el sujeto persistía. Luego todo lo demás fue sólo gritos y mucha confusión. Nadie pudo hacer nada por ayudarlas. Los moradores dijeron que llamaron en más de una oportunidad, pues sabían que algo malo sucedía, pero simplemente demoraron y cuando por fin aparecieron ya todo estaba consumado. Zadith y su hija Priscila, yacían muertas cerca de la cocina y sujeto buscaba al hijo mayor de la víctima, César de 8 años, a quien también quería asesinar pero no pudo pues la dueña de la casa se le enfrentó evitando lo mate.
Después de casi mediadora todo volvió a la tranquilidad y los vecinos vieron salir al homicida de la casa y arrodillarse en la puerta. No se movía y según dijeron tenía el rostro adusto y también respiraba rápido. Tenía el cuchillo en la mano. Allí permaneció por unos minutos, pero luego volvió a ingresar. Luego sólo lo vieron salir cerca de las 7:55 de la mañana cuando la policía lo detuvo y lo llevó a la Comisaría del Norte en donde permaneció hasta las 9:30 de la mañana, pues luego fue entregado a los agentes del Departamento de Homicidios de la Divincri, quienes investigan el caso.
La atacó por la espalda
Según refirió la PNP Miguel Ángel atacó primero por la espalda a Zadith asestándole cinco puñaladas. La mujer mal herida se arrastró por el suelo e intentó luchar por salvar su vida y la de su hija, pero al final no lo logró.
Se arrastrar hasta casi la puerta de la cocina y allí finalmente el homicida le asestó la estocada final. Una puñalada en el abdomen acabó con su vida, pero el sujeto para asegurarse que estaba muerte le dio un puntazo más.
Se ensañó con su hija
La pequeña Priscila, fue en todo momento testigo del salvaje crimen cometido por su padre. Ella había visto como asesinaba a su mamá, la que minutos antes la había recibido con mucho amor y cariño, y le hizo mimos. Esto, según la policía, no fue perdonado por el mototaxista, quien fue tras ella. Fue presa fácil.
El sujeto se le lanzó sobre la niña y la atacó saña y salvajismo. Priscila no tuvo opción de sobrevivir. El sujeto le dio dos puñaladas en la mano derecha intentando defenderse. Luego el sanguinario sujeto le asestó tres estocadas más en la espalda y finalmente cuatro más en el abdomen.
Fue por su hijastro
Sabiendo que en el inmueble se encontraba el hijo mayor de Zadith, en otro compromiso y que además él había reconocido como suyo, fue tras el pequeño César de 8 años de edad. Pero éste no corrió la misma suerte, pues fue defendido a capa y espada por la propietaria del inmueble en donde ellos alquilaban una habitación para vivir.
La mujer que sólo dijo llamarse Judith, contó a la policía y también a los vecinos, que ella tuvo que pelear por la vida de César, pues el sujeto también lo quería asesinar. Ella logró encerrarse en una de las habitaciones y desde allí llamó a la policía para que los auxilie. La ayuda llegó varios minutos después, situación que fue increpada por la mujer quien reclamó al fiscal Soto Caján y a los agentes de la Divincri, que llegaron horas después a realizar el levantamiento del cadáver.
2 comentarios:
Nadie me salvó, y si a alguien hay que otorgarle esa hazaña es a mi madre que por ella fue que sali de aquel inmueble y logre sobreviví.
Tengo 23 años soy César Augusto hijo de la fallecida Sadith Fiorella, adios.
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